El campo de batalla central se sumerge en un caos total cuando las fuerzas de Hoshina-Shinomiya parecen estar a punto de conseguir la victoria. Sin embargo, justo cuando todo parece decidido, aparece un nuevo y formidable obstáculo: el mikoshi de batalla diseñado por Kiyohara. Originalmente concebido como un palanquín destinado a transportar a los comandantes y permitirles dirigir las operaciones desde la retaguardia, el ingenioso dispositivo ha sido modificado y reforzado con un pesado blindaje, convirtiéndose en una poderosa arma capaz de cambiar el curso del enfrentamiento.
