Akihito se ha convertido en un cliente habitual del bar donde trabaja Sae. Sus compañeros comentan que Sae siempre parecía mirarlo con hostilidad, aunque en realidad esa actitud escondía algo muy diferente: Akihito es precisamente su tipo ideal. Durante una conversación casual, Akihito revela que suele mantener únicamente encuentros pasajeros porque sus relaciones nunca duran. Según explica, sus parejas siempre terminan acusándolo de ser infiel, aunque él insiste en que jamás ha engañado a nadie. Al escuchar sus palabras, Sae se siente todavía más insignificante al comprender que, para Akihito, probablemente no es más que otro encuentro pasajero.
