Sae-ko llega inesperadamente a la casa de la familia Mikigiya, despertando nuevas dudas en Dara-san. La deidad comienza a preguntarse si el santuario Hirahiro, lugar donde Sae-ko desempeña su papel como miko, podría estar relacionado de alguna manera con su propia existencia. Para descubrir la verdad, Dara-san visita el santuario acompañado por Hinata y Kaoru. Sin embargo, una extraña atracción hacia el cuerpo divino lo lleva a adentrarse en el interior del santuario principal, donde podría encontrarse con respuestas relacionadas con un pasado que permanecía oculto.
